Aunque pueda parecer consciente e inteligente, el chatbot de OpenAI con IA generativa funciona de forma muy distinta a lo que la mayoría de usuarios imagina. En realidad, estas tecnologías tienen limitaciones importantes.

ChatGPT no piensa, no razona ni comprende el mundo, ni siquiera entiende las palabras como los humanos. Aun así, es capaz de mantener una conversación con sentido, redactar textos complejos, así como explicar temas en segundos. Todo suena tan coherente que es fácil olvidar que detrás no hay inteligencia real, sino una serie de procesos técnicos muy bien integrados.
Cada vez más personas usan este tipo de inteligencia artificial para estudiar, escribir correos, generar ideas, crear imágenes estilo Ghibli o resolver dudas. Pero pocos se detienen a pensar cómo funciona realmente. Qué sabe, qué no, por qué a veces acierta… o por qué otras se lo inventa todo.
Saberlo no es solo una cuestión de curiosidad, también te ayuda a usarlo con inteligencia. Por eso aquí te compartimos cinco claves —muy poco conocidas— que te explican como funciona realmente el chatbot de OpenAI. Algunos de estos puntos cambian por completo la forma en la que deberías confiar en lo que te dice.


